martes, 28 de enero de 2020

Documentales, relatos y hechos




Vi la serie documental de Netflix sobre Nisman. Me sorprendió totalmente. Todas las series "documentales" que había visto de Netflix son berretas, baratas, operaciones políticas reaccionarias o meros compromisos facilongos y hollywwodenses posmacarthistas, contra Chávez, contra Trotsky, contra Lula, contra Assange, sobre Luis Miguel, sobre Monzón, sobre Mujica (el Kusturica de Mujica es unas merecidas vacaciones supongo que bien pagas al director), pero en "Nisman, la Presidenta y el espía" pusieron plata de verdad, acopiaron archivo abundante, trabajaron con tiempo, el director Justin Webster puso muchísimo talento y el resultado es una serie documental en serio. El mayor misterio es qué motivó a los dueños de Netflix a producir y subir a su plataforma un producto documental de tan alta calidad.

Creo que encontré la respuesta en otro documental reciente, “La batalla de los Puentes”.

¡Qué hijos de su padre! ¡Encima que los llevaron a un acontecimiento histórico, ¿querían ver?! El 22 de febrero de 2019, un viejo multibillonario inglés se vistió con una remera blanca que decía live Venezuela, vistió igual al Puma Rodríguez, a Maná, a Carlos Vives y a otros veinte productos de alta rotación en las radios latinas (unos escasos veinte millones de dólares de cachet) en un escenario que habían armado en Cúcuta, Colombia, en la frontera con Venezuela, pero el público no pudo verlos.

Frente al escenario un palco vip rodeado de seguridad para Duque, Piñera, la OEA, el Comando Sur yanqui y otros pocos. A un costado el público era abundante pero tan alejado del tablado tipo Rural del Prado y contenido por un vallado, que al principio coreó “¡Richard, Richard…!” (el nombre del viejo financista), mientras oía que éste jugaba al star rock anunciando su actuación, pero cuando empezó la de los famosos, el público tras el vallado empezó a cantar “¡no se ve nada, no se ve nada…!”.

Del otro lado de la frontera, en Táchira, Venezuela, otros macacos, para mí desconocidos salvo La Bersuit, en un escenario tipo Rural del Prado 2, con menos público pero los veía, actuaban con tanta beligerancia como aquellos. Para el 23 estaba anunciado el golpe de Estado y el enfrentamiento en los puentes iba a ser sangriento.

LA MENTIRA TIENE TÁCTICA

Vean el documental “La batalla de los Puentes”. Está en Youtube. Constanza dijo una vez que “Venezuela es la Cuba de las nuevas generaciones”. Nicaragua fue la nuestra. La Batalla de los Puentes es la Bahía de Cochinos de las nuevas generaciones. No les voy a contar el final. Sólo el momento culminante, la toma de asiento de Jorge Arreaza, el Canciller de Maduro, en la ONU. Esperó su turno y cuando le tocó vapuleó a Eliot Abrams, el represente yanqui. “(...) El golpe de Estado fracasó. Como a ustedes les gusta decir ‘read my lips”, bueno, lea mis labios: fracasó”.

Pero lo más interesante es que los colombianos, expertos en falsos positivos, montaron la quema de un camión por la Guardia Nacional Bolivariana. Trump, Duque, Almagro, dieron la fake el 24 con trompetas de juicio final, el 25 los medios contrahegemónicos lo desmintieron con fotos y videos, Arreaza demostró en la ONU, con documentos irrefutables, que al camión lo quemó un guarimbero con una molotov, pero de eso no se entera la gente (¿quién mira la ONU?) Los medios contrahegemónicos difundieron desde entonces las fotos y el video probatorios aumentando la cadena alternativa.  Entonces, diez días después de la quema del camión, el New York Times reconoció la verdad en tapa, publicando las pruebas que todos tenían ya el 24 de febrero, de que le prendió fuego una bomba molotov de un mercenario de Guaidó.

Enseguida que lo publicó el New York Times, lo difundieron todos los otros medios hegemónicos y se supo mundialmente. O sea, el imperialismo prefirió, a cierta altura del avance de la información contrahegemónica, no seguir desgastando a los medios corporativos y fortaleciendo a los alternativos, aunque le costase perder también el relato de La Batalla..... La batalla de los puentes fue además una batalla por la capacidad de construcción de sentido y de las fábricas de subjetividad.

Eso mismo hizo Netflix con la serie “Nissman…”. Es preferible perder un relato que toda capacidad de relatar y ser creído, es decir, de operar. Por eso mechan entre tanto y tanto bagayo, alguna gran película documental específicamente política, “Sowden” de Oliver Stone o “Cuba cameramen” o alguna serie de ficción que parecen anteriores a McCarty.

EL DESAFÍO BOLIVIANO

Ahora falsimedia tiene que estar lo más operativa posible para encarar Bolivia.

Los fascistas que dieron el golpe en Bolivia, dictadura fascista, terrorista militar al servicio del imperialismo, están siendo resistidos con un movimiento de pinzas que incluye cuidar cierto margen de maniobra del espacio parlamentario mayoritario absoluto del MAS, los edificios de organización política, incluso físicos, utilizar todos los reflujos de la sociedad contra el régimen, negociaciones de la ONU, la UE y condena internacional dura en base a los gobiernos de México y Argentina, convergencia democrática amplísima.

Que la resistencia pueda pasar al contraataque depende de las acciones de masas, de evitar el fraude electoral y si una eventual victoria del MAS no es reconocida, de agotar sin desmayo la vía y formas de lucha pacíficas y definir correlación de fuerzas armadas. Esto, fundamental, está resultando lo más complejo, también para el imperialismo y lo está resultando especialmente desde 1975 en nuestro continente, como consecuencia de La Revolución de los Claveles en Portugal en 1974.

Los documentos de Santa Fe, que pretendieron un repliegue fascista ordenado de las Fuerzas Armadas utilizadas en el Plan Cóndor I, tuvieron objetivos de control, de amenaza pero además, de prevención de riesgos.

Fascistas son las tropas de ocupación imperialistas en cualquier país del mundo y lo fueron nuestras Fuerzas Armadas cuando actuaron como verdaderas tropas de ocupación al servicio del imperialismo yanqui y de la oligarquía en su propio país.

Si el imperialismo, en las más recientes décadas, no ha consolidado regímenes fascistas en casi todos los países de Nuestraamérica,  no es porque no haya querido o no lo haya necesitado o porque le alcance con el lawfere, las embajadas y los medios. Es porque en bastantes casos, el lawfare, las embajadas y los medios son lo que le va quedando (que no son poco pero no les están bastando). Si hubiese contado con las Fuerzas Armadas colombianas y brasileñas según los requerimientos fascistas de Abrams, Pompeo y Bolton, el 23 de febrero de 2019, el Comando Sur hubiese entrado al Táchira (de donde no saldrían, pero hubiesen entrado).

Fascistas son las tropas de ocupación imperialistas en cualquier país del mundo y lo fueron nuestras Fuerzas Armadas cuando actuaron como verdaderas tropas de ocupación al servicio del imperialismo yanqui y de la oligarquía en su propio país.

Si el imperialismo, en las más recientes décadas, no ha consolidado regímenes fascistas en casi todos los países de Nuestraamérica,  no es porque no haya querido o no lo haya necesitado o porque le alcance con el lawfere, las embajadas y los medios. Es porque en bastantes casos, el lawfare, las embajadas y los medios son lo que le va quedando (que no son poco pero no les están bastando). Si hubiese contado con las Fuerzas Armadas colombianas y brasileñas según los requerimientos fascistas de Abrams, Pompeo y Bolton, el 23 de febrero de 2019, el Comando Sur hubiese entrado al Táchira (de donde no saldrían, pero hubiesen entrado).

En Uruguay la embajada tiene el relato, los hechos y ahora el gobierno, poder blando y duro. Cuando asumió el primer gobierno del FA, un Director de Cárcel le recordó a un flamante Viceministro: “fuimos la policía de los colorados, de los blancos y vamos a ser la del Frente, pero no olvide que los gobiernos pasan mientras la policía queda”.

Luchamos por un mundo donde no sean necesarios los gobiernos ni la policía. El único que va a quedar es el pueblo, sus hechos y sus relatos.

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