sábado, 6 de agosto de 2016

Huidobro, los pokemón y el golpe de Ortega




Los militares son todo lo contrario a los pokemones, que parece que están pero no están. Los militares a veces parece que no están pero están siempre y en todos lados, aunque en ciertos momentos no sea más que como una perspectiva de incidencia. Lo que ocurre es que muchas veces algunos sólo ven una parte del tablero de ajedrez en la que no hay torres (la parte que les muestran), pero los que juegan las partidas, para prever sus movimientos no dejan de mirarlas. Incluso los que las ocultan. "Cazorla enseña su torre y Benamejí la oculta".

Claro que es más fácil cazar pokemones que cazar militares, pero si miramos bien no es difícil ver militares donde no aparecen, sin necesidad de ninguna aplicación en el celular. Por ejemplo, si no hubiese existido la victoria popular venezolana del 13 de abril de 2002 en sus fuerzas armadas, Nicolás Maduro hoy estaría diez veces más suspendido que Dilma Roussef y más que suspendido, muerto. Si no hubiese existido la victoria militar del Frente Sandinista el 19 de julio de 1979, hoy el partido mediático no diría que Daniel Ortega dio un golpe de Estado la semana pasada.

A propósito, es más fácil para el imperialismo comprar el partido mediático y el partido judicial que cazar pokemones y bastante más fácil que comprar a las fuerzas armadas de otro país si son numerosas (por eso Gianola las quería "guardiacivilizar" de elite y despliegue rápido).

Cuando vi lo del golpe de Ortega fue de reojo, un titular. No anduve con tiempo para detenerme en él hasta varios días después pero supuse, y me alegré, una mano tipo la de Erdogan -en su forma, no en los contenidos ni en el tamaño-. Cuando leí me enteré de que se trataba simplemente de que la oposición al sandinismo en Nicaragua se había dividido. Un nuevo líder había ganado la interna y la mayoría de sus legisladores se habían separado de él, que les reclamó entonces las bancas y llevó la cuestión a la justicia, que tuvo que fallar de acuerdo a una ley votada por la mayoría sandinista del parlamento un tiempo atrás. Eso en Nicaragua el partido mediático lo llama "dictadura" o "camino al partido único" (el FSLN, que según todas las encuesta tiene una intención de voto de al menos el 60 % para las elecciones presidenciales de noviembre, pese a las turbulencias de la izquierda en la actualidad latinoamericana). El FSLN es Benamejí pero igual le señalan su torre. El partido mediático lo hace aparecer sólo como torre pokemón en la parte del tablero visible.

Huidobro de joven quiso ser Cazorla. Digo "quiso" porque las armas que tuvo no llegaron a ser una torre, el "contrapoder" que él y los otros compañeros de su sector pretendieron. Después derrotamos a la dictadura que lo encarceló y torturó. La derrotamos en base a un ejército sin armas, o con armas que quedaron enterradas, más que ocultas abandonadas, porque armas se consigue enseguida. Ejército no. Eso es política.

En la feria de 2005 presenté en el LATU el libro de Eleuterio Fernández Huidobro "Chile roto". Excelente libro. Dije la verdad, que era la mejor prosa de un legislador nacional de entonces ("y de ahora", agrego ahora), pero cuando le tocó intervenir mencionó "aquella derrota militar del MLN" y luego, delante de las 500 personas que colmaban la sala reparé. "Esa derrota del MLN no fue militar; fue política", le dije. Se lo dije porque no soy antitupa. Quiero a los compañeros y siento que muchos de ellos han sabido escuchar. Eleuterio contestó humilde y sinceramente que lo hacía pensar. Me consta que pensó bastantes cosas de las que le dijimos.

Creo que quiso dejar de ser militarista pero siguió siendo un militante quizás demasiado militar o tal vez no suficientemente político. Cuando el Frente Amplio le dio la tarea de destrozar con su dialéctica a Lacalle, a Ache o a quien fuera, lo hizo con auténtica belleza (con el coraje intelectual -y el pellejo a su servicio- que nunca le faltó). Cuando su gobierno le dio el Ministerio de Defensa Nacional (y antes la misión en la Comisión Parlamentaria de Defensa) se aplicó al intento de integrar a las Fuerzas Armadas al bloque popular de poder y lo hizo con éxito relativo y todavía por verse.

También está por verlo el imperialismo y la oligarquía. León Lev escribió ayer, "murió con las botas puestas". De pocos tan literal.